LA PASIÓN ES UN COMPROMISO TOTAL

Exitosa, talentosa y multipremiada. Mercedes Moran (57), nos abre las puertas de su departamento de Av del Libertador, para hablar de su vida y sus proyectos. Para contarnos cómo y de qué manera fusiona el trabajo…(Revista PARA TI, abril 2015).

Exitosa, talentosa y multipremiada. Mercedes Moran (57), nos abre las puertas de su departamento de Av del Libertador, para hablar de su vida y sus proyectos. Para contarnos cómo y de qué manera fusiona el trabajo, el amor y la familia. “La verdad, tengo la esperanza de que el paso del tiempo sea portador de algo más que de arrugas”, nos confiesa la actriz, mientras recorremos en esta nota su pasado, su presente y su futuro. El calor es agobiante en la ciudad, y Mercedes no lo ignora. Por eso, lo primero que hace al recibirnos- con una sonrisa iluminada, cálida y fresca- es ofrecernos bebidas frías y café. También nos invita con algunos sándwiches de miga que, de manera bastante informal, están repartidos en varios platos arriba de la mesa de la cocina. Aclara varias veces que a ella le gusta recibir gente en su casa; que lo disfruta, y que quiere que todos se sientan cómodos. Sinceramente, lo logra. Se la ve segura, pero tímida. Sexy, pero glamorosa. Mercedes tiene “eso” que muchas mujeres envidian: personalidad. También tiene el pelo más largo, algo que irremediablemente –al margen de su particular belleza- la hace verse más joven. Y ella lo sabe. Sentada junto a su estilista, esperando que le haga los últimos retoques para comenzar la sesión de fotos, Mercedes, nos invita a sentarnos en el living de su departamento. Un amplio y luminoso living que, a través de sus enormes ventanales, nos permite apreciar un hermoso balcón lleno de plantas y flores. Un lugar repleto de magia, buen gusto y naturaleza. Un espacio único que nos invita a dejarnos llevar y a olvidarnos –aunque sea por un rato- de la jungla de cemento a la que pertenecemos todos. Comienza la sesión de fotos entusiasmada y bien predispuesta.
Acepta con atención y con total humildad todas y cada una de las sugerencias del fotógrafo pero, sin embargo, se mueve con libertad. Sin condicionamientos. Mientras él pide unos minutos, porque necesita acomodar las luces antes de seguir, Mercedes –de la manera más natural y relajada- decide sacarse los zapatos para recostarse en el piso. “Me encanta acostarme en el piso y estar descalza”, nos confiesa –con una sonrisa- la actriz que terminó de rodar “Betibú”, el thriller de Miguel Cohan, basada en la novela de Claudia Piñeiro, que se estrenará en unos meses.

-Siempre decís que los personajes de mujeres de más de cuarenta años son los más interesantes ¿Cómo te llevás con el paso tiempo?
Me llevo como se llevan todas las mujeres, con el plus de que las actrices estamos siendo fotografiadas todo el tiempo. No sé si me llevo bien, pero no lo acepto con alegría. Sinceramente, me resisto al paso del tiempo; pero trato de no establecer una lucha que me deje más tensa y más patética. La verdad, tengo la esperanza de que el paso del tiempo sea portador de algo más que de arrugas. Que contenga un poco de sabiduría, y que la experiencia nos sirva de algo.

– Sos una mujer exitosa, querida y multipremiada. ¿Qué rol cumple el ego en todo esto? 
El tema del ego es un tema importante; porque uno siempre debe estar atento a eso. Creo hay un acto de valentía al exponerse y mostrarse, pero lo que resulta verdaderamente peligroso es el exceso de seguridad. Ningún exceso está bueno. Siempre me pareció muy interesante el ejercicio de la duda. O sea, ese ida y vuelta que existe entre: el sentir que puedo, tenerme fe y, por otra parte, desconfiar permanentemente. Desde ese lugar siempre nacen cosas interesantes.

-Y si tuvieras que definirte como madre…
Evidentemente en mi caso la maternidad ha sido una vocación, porque la ejerzo desde que me acuerdo. Mis hijas son una guía para mí, han sido siempre proveedoras de mucha energía. Fueron y son un motor muy importante en todo lo que hice y hago. De todos modos, cómo soy como madre, creo que es un juicio que deberían hacer ellas –risas-

-¿Y cómo abuela?
Es un rol que me encanta. Que es relajado. Que está desprovisto de obligaciones y de poner límites; es mucho más lúdico y, lo más importante, es que tiene un principio y un fin. O, mejor dicho, es un rol que tiene un horario normal y no es full time-risas- Por otra parte, debo reconocer que el “abuelazgo” recicló mi futuro. Alimenta muchísimo mi creatividad. Bajar al mundo de los niños es genial, y con ellos eso es posible. Ver a mis hijas transformadas en madres es muy emocionante. Porque al ser madres, hay una comprensión de nuestra propia madre y eso, creo, me acerca mucho a ellas.

-A lo largo de toda tu carrera profesional interpretaste infinidad de personajes. Pero en televisión, particularmente, se caracterizan por ser siempre mujeres seguras, intrépidas y resolutivas. De carácter fuerte y decididas. ¿Por qué pensás que los directores, productores y guionistas, piensan en vos a la hora de darles vida? ¿Qué es lo que sentís a la hora de elegir esas historias?
Hay algo en mi naturaleza que no puedo negar, y que tiene que ver con la fortaleza, absolutamente. No hubiera podido llevar a cabo nada de lo que hice, si no fuera fuerte. Pero también me encanta interpretar mujeres muy frágiles e indecisas, o sin carácter. Creo que, en realidad, todo esto nace de una insatisfacción personal; porque siento que una sola vida no te alcanza, y esta maravillosa profesión me da la posibilidad de vivir muchas vidas. El personaje siempre te protege. Me acuerdo que el primer personaje que hice en teatro, profesionalmente, fue en una obra de China Zorilla. Hacía de la nieta del personaje de China, y tenía todas las características de las chicas que yo observaba y que, de alguna manera, yo envidiaba. Eran extrovertidas, simpáticas y cariñosas. Creo que todos esos personajes me permitieron transitar diferentes caminos. Caminos necesarios en mi vida. Porque dejás de juzgar (para bien o para mal) y dejás de idealizar. Tenés la posibilidad de ponerte en la piel de ellos, y es impresionante lo que uno aprende. Es maravilloso.

-Tuve la oportunidad de ver la función privada de “Betibú”. En varias declaraciones dijiste que desde que leíste el libro, te sentiste muy identificada con Nurit, el personaje principal de esta película. ¿Podrías decirme dos coincidencias y dos diferencias entre Mercedes y Nurit? 
Básicamente, jamás atravesé circunstancias parecidas; nunca estuve metida en ninguna investigación, y menos, en una investigación policial. Pero creo que lo que me une realmente al personaje, es que cualquier situación afectiva tiñe mi mundo de trabajo. Siempre. Me parece que nos pasa a todas las mujeres. Nosotras no somos como los hombres, no tenemos esa capacidad de dividir los sentimientos y el trabajo. Llevamos a nuestra esfera de trabajo todo lo que nos pasa en nuestra vida personal. Y creo que Nurit comienza esta investigación como mucha de esa carga. Mientras ella resuelve esta investigación con armas absolutamente femeninas, porque hace todo a través de la intuición, le suceden muchas cosas. Está elaborando como puede el duelo del final de una relación y, tímidamente, vuelve a mirar con ojos amorosos a otro hombre.

-¿Qué lugares ocupan el romanticismo y la pasión en tu vida? 
Sigo muy romántica y muy apasionada, pero creo que hay una redefinición de lo que es el romanticismo y la pasión con el transcurrir de los años y de la vida. De todos modos, el romanticismo y la pasión son dos cosas que pueden ir juntas. Pero la pasión tiene que ver con el compromiso total con cualquier cosa que hagas. Tiene que ver con un beso, con una caricia, y hasta con la actitud con la que te despertás a la mañana. La pasión es un compromiso total. Es no reservarte nada y jugarte todo.

-Sos una mujer muy comprometida respecto a la igualdad de derechos y la lucha contra la violencia de género. Hace años que venimos reclamando nuestro lugar y pidiendo ser escuchadas. ¿Qué ganamos y qué perdimos las mujeres durante todos estos años, transitando ahora este postfeminismo?. 
Como toda vanguardia, nos obligó a ponernos inevitablemente un poco tendenciosas, guerreras y fundamentalistas. Pero era algo inevitable; no me parece que pueda juzgarse. A no ser que existiera alguna posibilidad “zen”, para comenzar algo de tal magnitud-risas- Y en eso, perdimos. Digo perdimos, porque quizás nos pusimos demasiado combativas. Pero de todos modos, creo que son los costos de la “vanguardia”. Y después de eso, en este postfeminismo, creo que hemos ganado mucho. Es más, nos permitió ser menos vuelteras y más directas. La “etiqueta” de manejadoras es hija de la desigualdad, yo estoy convencida de que nace de la necesidad de tener voz. Y este cambio nos alivianó. Nos permitió ser más francas y menos manejadoras. Nos permitió hablar y ser escuchadas.

-¿Te imaginás trabajando de otra cosa? ¿Si no fueras actriz, qué te hubiese gustado ser?
Podría ser jardinera, cocinera….-risas-

– Dijiste cocinera…¿Te gusta cocinar?
Me llevo brutal con la cocina. Espero ansiosamente el momento de estar en la cocina y cocinar, disfruto mucho de eso.

– Imaginate el guión de una película…Si te dieran la posibilidad de volver a ese momento de tu vida en el que fuiste inmensamente feliz ¿Cuál sería?. Y siguiendo con el guión…Si te permitieran editar alguna parte y borrar aquél momento por el que no te hubiese gustado pasar ¿Qué momento elegirías? 
Tengo muchos momentos felices en mi vida, sería muy difícil elegir uno. Y también hay miles de definiciones para la felicidad, y todas valen; pero para mí, ser feliz es olvidarte de que te vas a morir, definitivamente. Y seguramente los momentos más dolorosos tengan que ver con las pérdidas. Los momentos donde he perdido gente querida, siempre fueron muy difíciles de transitar para mí. Me gustaría poder sostener la fe y pensar que existe otro lugar en donde todos nos vamos a volver a ver pero, sinceramente, la muerte de mis seres queridos no es algo que pueda superar fácilmente. Eso me genera mucho dolor.

-Sé que para este año tenés muchos proyectos y uno de ellos es GUAPAS; la nueva tira de Pol-ka. Es un elenco de mujeres fuertes y talentosas. ¿Cómo te preparás para eso? 
Feliz e ilusionada, así me siento. Es un elenco de mujeres a las que admiro y respeto: Isabel Macedo, Araceli Gonzalez, Carla Peterson, Florencia Bertoti y yo.-risas-. Es muy lindo el proyecto; y debo reconocer que volver a Pol-ka es algo que me tiene muy entusiasmada. Es un lugar de trabajo en donde puedo disfrutar; me gusta estar ahí. Y mi personaje me encanta. En televisión jamás se emitió una historia similar, y es la primera vez que voy a interpretar algo de ese estilo.

-¿Podés contarme algo de tu personaje? 
Sí, claro. Mi personaje tiene un problema con la ira. No puede “administrarla”. No puede manejar “su” ira. Pero no es sólo eso, también trabajo con mi hija. Es la primera vez que tenemos la posibilidad de trabajar juntas, y eso me divierte mucho. Poder tratar esos temas en televisión, me parece muy importante.

-¿Y qué otros proyectos tenés para este año?
Bueno, una de las cosas que también me gustó de Guapas es que es un proyecto que dura seis meses. Eso me da tranquilidad y me deja organizarme. Sé que a partir de Julio – Agosto, ya estoy libre.

– Entrevista Luciana Prodan – (Revista PARA TI, abril 2015)

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *